Más que novelas, Bennet escribe fábulas o relatos muy cortos y con algo de moraleja. Incluso se podría hablar de brevísimos ensayos novelados casi para niños. En este caso es un alegato por la lectura y quizá una ridiculización de los gobernantes. Como suele hacer el autor, comienza con un hecho algo curioso, se extiende en desarrollar sus consecuencias desde varios ángulos y acaba con una sorpresita.
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Traducción: Jaime Zulaica
La traducción no me ha parecido que tenga demasiados problemas, tampoco la novela debe presentar demasiadas dificultades. Sin embargo hay algunas expresiones como “más al grano”, extrañas. En un caso emplea una palabra rarísima, “glabro” por calvo. Lo malo no es que sea tan rara pues tal vez el original use otra también muy singular, en cuyo caso al menos el traductor estaría «siéndole fiel». Lo malo es que “calvo” tampoco tiene el menor sentido en la frase, con lo que o el traductor se ha inventado la tontería o, quizá, no se la ha querido corregir al autor. En cualquiera de los casos, un error a mi juicio.
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*Novela
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