Se hace extraño leer un libro de Historia que cuenta sucesos que uno ha vivido. Está claro que los años no pasan en balde… Como dice el título, se trata de una crónica de los años 80 centrada en los tres personajes fundamentales que acabaron con la Guerra Fría: Reagan, Juan Pablo II y Thatcher. El eje conductor es, sin duda, el derrumbamiento de la Unión Soviética pero cuenta algunas cosas más, como los atentados que sufrieron cada uno de los personajes.
No sé hasta qué punto será fidedigno pero en el libro se destaca la fuerte personalidad de los tres mandatarios, sus firmes convicciones y que sus desavenencias no cambiaron su determinación por defender un mundo libre frente al totalitarismo comunista. Ahora es fácil ver que la URSS era un gigante con los pies de barro y que el comunismo no ha funcionado en ningún sitio pero, como destaca O´Sullivan con abundantes ejemplos, eso era impensable en 1980. La propaganda constante, el fanatismo ciego (perdón por la redundancia) de los setenta, a pesar de Hungría en 1956 y Checoeslovaquia en 1968, y los forofos que seguían defendiendo lo imposible (y que siguen haciéndolo hoy) no dejaban ver el fracaso de ese experimento del que Gorbachov reconoció que debiera haberse probado antes en un país mucho más pequeño.
En los prolegómenos anteriores a los ochenta (los palestinos, Nicaragua…) he echado de menos alguna mención al Chile de Allende, quizá la más criticable intervención de la CIA. A cambio, el libro cuenta la guerra de las Malvinas desde un punto de vista diplomático, mucho más interesante que el relato más común de las operaciones bélicas. Bien es verdad que los ingleses, fieles a su tradición, decían defender el derecho a autodeterminación de las Falkland con esa particular aplicación de la democracia con la que han troceado el mundo en beneficio de sus intereses. Si alguien dijo que con los números se puede demostrar cualquier cosa y su contraria, con las leyes y la democracia sucede lo mismo y los ingleses son especialistas: han usado la democracia para dividir según su conveniencia (Irlanda, India, Palestina, Gibraltar…) lo mismo que exterminaban a los apaches en estricto cumplimiento de su legalidad.
El Presidente, el Papa y la Primera Ministra sostiene que esos tres personajes estaban determinados a ganar la Guerra Fría. Sin embargo subyace más bien la idea de que estaban decididos a defender el mundo libre y democrático sin acomplejarse por los defectos que tenía. Consideraban preferibles esos defectos a la alternativa marxista. Es la teoría del mal menor, pero que apoyada en convicciones firmes, es una opción mucho más válida que cuando se usa simplemente para mantenerse en el poder. Así, refiriéndose al IRA, pero aplicable a muchos otros delincuentes, el autor sostiene que no cabe perdón sin arrepentimiento previo, por ejemplo. Y es que lo principal del libro no es quién ganó sino que quienes ganaron, lo hicieron desde unos principios morales, para lo que tener sólidas creencias religiosas siempre ayuda.
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*Historia
