Un viaje imprevisto me obligó a elegirlo de entre los pocos disponibles que había sobre una chimenea. Sabía por mis hijos que era una novela para adolescentes y así fue: frases brevísimas y capítulos muy cortos, alarde de dibujitos y tipografías y el dramatismo excesivo tan propio de la edad: un montón de adjetivos absurdos que cuentan con la simpatía del lector para dejar de serlo. “Ojo de plata líquida, esponjosa” es un buen ejemplo de algo que sólo el entusiasmo adolescente puede tapar.
MarKus Zusak utiliza el recurso de El niño del pijama de rayas (y de otros más) de una narración fragmentada, limitada a lo que una niña es capaz de entender, pero que el lector sabrá completar con su conocimiento de la historia. En este caso se añade un narrador súperomnisciente, la Muerte, que compadrea con el lector en un juego también común en la literatura juvenil. Sin embargo, hay algunos aspectos que lo alejan del arquetipo de esas multilogías tan de moda entre los jóvenes y que lo dejan en tierra de nadie: para empezar, no parece haber tenido segundas ni enésimas partes. Y el número de muertos y su crudeza es más propio de las lecturas de adultos.
Fue el título, siempre atractivo para los lectores, el que me llamó la atención desde la repisa de la chimenea. El autor incorpora ese elemento de los libros como incentivo añadido aunque tampoco tenga una trascendencia excesiva en el relato. Sin embargo me hizo recordar el tópico de los libros robados o no devueltos. Conocí quien te ofendía apuntándote ostensiblemente en una libreta cuando te prestaba un libro. También conocí a quien consideraba distinguido, como de buen tono, no devolver lo que se le prestaba. Por mi parte procuro devolver lo que me prestan pero mido mucho si persigo lo prestado. No una vez, ni dos, ni tres veces, he preferido comprar el libro al día siguiente de prestarlo. Creía que una amistad valía más de 20€ y sabía perfectamente que quien se lo llevaba era incapaz de perder categoría devolviéndomelo.
Lo mejor es enemigo de lo bueno y posiblemente Zusak se excedió tratando de abarcar a jóvenes, adultos, lectores ávidos, amantes de la literatura…
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Traducción:
Aunque alguna frase suena rara, la traducción es buena en mi opinión y ha tenido el acierto de dejar muchas expresiones en alemán. Ayuda a situar lo que ni la edad de los personajes ni lo esotérico de la Muerte acaban de ubicar demasiado.
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Verde/*Novela
