Anoxia

Guillermo del Campo
Fecha: 16 de marzo de 2023
Categoría: Sin categoría

Tengo muchas dudas si Anoxia podría gustar a un aficionado a la fotografía. Yo no lo soy y no me ha gustado nada. Me ha parecido triste por todas partes y está casi vacío. A alguien oí que una novela, si es buena, perdura en el recuerdo fácilmente. De ésta me es difícil contar lo que pasa un día después de acabarla.

Son apenas dos personajes bastante apagados y la protagonista, algo mejor pero embargada por la pena. Que si viuda (de diez años), que si su hijo se ha ido a estudiar, que si quiere pero se echa atrás… Bien, pues esos personajes se dedican a la juerga de fotografiar muertos, nada menos. Eso sí, contado con todo lujo de detalles innecesarios. Ya que todo esto sucede en Los Alcázares cabría pensar al menos en un sol radiante… error. Resulta que coincide con una gota fría y todo se llena de barro y de peces, cómo no, también muertos. Cuando llevaba más de medio libro de todo eso estaba a punto de abandonarlo pero como es cortito aguanté para encontrarme con que había un pequeño misterio por aclarar… que al final tampoco es tal. Y como no lo es, tampoco pasa nada especial. Uno se muere de viejo, el otro es rechazado sin muchas explicaciones y así acaba la historia y los hijos siguen su vida sin inmutarse.

La prosa de Miguel Ángel Hernández no es mala, tampoco entusiasma, aunque me pone nervioso la ausencia de las tildes en los demostrativos cuando éstos abundan, como es el caso. Más allá de las posibles ambigüedades, que reconozco que son pocas, esa tilde da una fuerza que ayuda mucho a la lectura. Ésa es la diferencia principal: esa diferencia no sólo es una cuestión de significado sino también de entonación y no se lee igual. Si sólo fuera por la ambigüedad, no necesitaríamos tildar “camión” pero es que la tilde conlleva también la pronunciación. Y no se dice igual “ésa” que “esa”.

En fin, Anoxia, como ensayo sobre los límites entre la vida y la muerte a lo mejor tiene su aquél (que lo dudo). Como novela, una castaña.

*Novela

De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Una fotógrafa que tras diez años no ha superado la muerte de su marido (al que tampoco le quería tan bien) es contratada por un anciano cercano a morir para que siga con sus encargos de fotografiar muertos. Eso da lugar a muchas reflexiones de un interés muy relativo. Luego el anciano parece ser el responsable de la muerte de su mujer, a la que tomó fotografías agonizante y por eso el hijo no quiere nada con él aunque la cosa al final la cosa no es para tanto. Y en medio, un patoso medio político intenta ligar con la fotógrafa y se queda a medias por eso tan de moda a hora de que quiero pero me echo atrás. Al menos él sabe parar también porque me temí otro drama.

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.