Hacía tiempo que quería leer La cartuja de Parma pero se cruzó la recomendación de Rojo y negro y me temo que no voy a seguir con Stendhal. Se lee fácilmente, ilustra muy bien la época, pero es demasiado previsible hoy en día. Como otras veces he dicho, el mundo avanza y aquello cuyo principal valor estaba en la novedad, lo pierde con el paso del tiempo. Todos recordamos la bombilla de Edison pero, afortunadamente, hoy usamos otras mucho mejores.
Rojo y negro hace un repaso por los tres estados, siervo, eclesiástico y militar de un advenedizo acomplejado. En la primera parte y los amoríos prohibidos recuerda a La Regenta con tantos miramientos y detalles. Pero en La Regenta esos detalles son importantes y en Rojo y negro resultan poco relevantes porque en un abrir y cerrar de ojos culmina la relación. En La Regenta hay toda una historia detrás y en Rojo y negro hay muchas poco sustanciadas.
Traducción: Mª Teresa Gallego Urrutia
*Novela
