Una familia protestante americana formada por el pastor, su mujer y cuatro hijos se enfrenta a una época de crisis, cada uno por diversas razones, y lo hace de una manera que podríamos calificar de muy americana. Desde un punto de vista europeo parece como si jóvenes y adultos se comportaran todos como adolescentes. Ésa es la sensación que me da quizá por la mezcla de grupos religiosos (Encrucijada), psicología barata y eso de “hablemos de ello y lo afrontaremos juntos”. Pero posiblemente sea más debido a las diferencias culturales con Estados Unidos en donde, además, el cristianismo está mucho más presente que hoy entre nosotros. La foto de la portada da una buena idea del ambiente del libro.
El principio me ha gustado, con largos capítulos dedicados a cada uno de los cinco personajes (el hijo menor simplemente convive con el resto) en los que cada uno te plantea su situación. El pastor y sus escrúpulos, la mujer obesa, los adolescentes de diversos tipos (uno de ellos recuerda a la película American Beauty), la guerra de Vietnam, las drogas, las relaciones sexuales… Porque estamos en los setenta.
Luego, la verdad es que Franzen se atasca un poco y además no está muy claro el tiempo en el que transcurren las cosas. Aunque parece que se trata de dos trimestres (Adviento y Pascua), no parece que en realidad sea así. También resulta algo difícil asimilar para nosotros que los retiros parroquiales sean de varios miles de kilómetros hasta una reserva de navajos, por ejemplo.
Por si fuera poco, la historia tampoco tiene precisamente un final, más bien va describiendo situaciones y problemas morales. Sin embargo, pese a la lejanía, lo cierto es que sí nos conciernen. Al fin y al cabo, las mezquindades propias de cualquier grupo, incluso más propias de este tipo de grupos, no nos son en absoluto ajenas. Y el ser humano tampoco. Porque ése es el mayor valor del libro en mi opinión: no sólo resulta entretenido de leer sino que cada personaje (los principales, porque los secundarios no están apenas definidos) es bueno y malo a la vez y se aparece como profundamente humano con sus contradicciones y sus egoísmos.
Es un libro largo que quizá no mereciera tantas páginas pero que tampoco está mal. La traducción es buena, no hace agua (por fin) aunque tampoco parece que tuviera mayor dificultad.
Traducción: Eugenia Vázquez Nacarino
*Novela
